A los empleados de limpieza se les debería oscarizar

A los empleados de limpieza se les debería oscarizar

Cuando heredamos un inmueble de estilo modernista de una prima lejana de mi tía abuela que nunca se casó ni tuvo hijos, pasado el primer tiempo de estupor seguido por el de una inmensa alegría, decidimos ir a verlo sin imaginar lo que nos esperaría allí… ¡Madre mía! Lo recuerdo y pienso… ¡Qué valor tuvieron los de la empresa catalana Servinet del Vallès SL! De verdad, al igual que los actores oscarizados, a estos grandes profesionales se les debería premiar por el estupendo trabajo que desempeñan y que sin embargo se valora poco. Pero bueno, sigo… De aquella vieja prima de mi tía abuela todo el mundo había oído hablar, se le conocía de nombre, sin embargo, no se le veía nunca. De hecho, ni mis abuelos ni mis padres habían tenido trato con ella. Pues, en la familia tenía fama de ser un poco rarilla.

De la cima a la caída

Además, como lo he dicho más arriba, nunca se había casado, no por no haber tenido pretendientes, sino porque ella nunca quiso pasar por el altar. De hecho, decían de ella que en su juventud había sido una mujer tremendamente bella. En algunos antiguos retratos de color sepia se podía apreciar en efecto aquella lejana belleza. Se la veía vestida al estilo charlestón, con el pelo cortado “à la garçonne” y fumando con sensualidad largos y finos cigarrillos. Yo, le encontraba cierto parecido con la actriz estadounidense de los años veinte y treinta, Louise Brooks. Además, al igual que Louise, ella había sido una mujer culta, libre, rebelde y extravagante, en la familia se rumoreaba incluso que por su lecho habían pasado caballeros ilustres como Carlos Gardel, Rodolfo Valentino, Orson Welles y otros no tan ilustres como los chóferes que había tenido a su servicio en sus tiempos de opulencia o su fiel mayordomo, que al morir la dejó desconsolada… “El corazón tiene razones que la razón no entiende”. Dicen, que fue a partir de entonces cuando empezó a aislarse de la gente y a no salir ya de casa…

¡Aquí no hay quien viva!

Cuando el notario nos dio la llave y que vimos el edificio desde fuera por primera vez, el efecto que nos causó fue un tanto ambiguo. Era una inmueble de tres plantas rodeado por un parque inmenso. De lejos tenía cierto atractivo, pero el jardín presentaba un aspecto abandonado, desolador: estaba invadido por la maleza y las malas hierbas, los árboles no habían sido podados desde “siglos”. En la fachada del edificio se apreciaba elementos decorativos propios al estilo modernista tales como elementos florales, motivos inspirados en la naturaleza, cerámica de color, ventanas y balcones de hierro forjado, etc. Le faltaba algún que otro cristal, unas cuantas ventanas parecían haber sufrido el paso del tiempo, no obstante, podía haber estado en peor estado. ¡Mucho trabajo nos esperaba para que el inmueble recobrara su esplendor de antaño!, pensamos. Pero, todavía estábamos a mil lenguas de imaginarnos lo que el interior de la casa nos aguardaba… El efecto fue instantáneo. Tan sólo al abrir la gran puerta de hierro de la entrada que daba a un inmenso hall en el que predominaba una imponente escalera de caracol nos enfrentamos a una cantidad impresionante de bolsas de basura y desperdicios que yacían desparramados por el suelo y amontonados por todas partes. ¡No podíamos ni dar un paso! Y así, por toda la casa. ¡Qué horror! ¿Cómo podía haber vivido de aquella forma esta pobre mujer? Inmersa en la suciedad y tan sola… A este trastorno se le denomina “síndrome de Diógenes”. Un sentimiento de vergüenza perceptible en todos nosotros nos sumergió. Limpiar todo esto nos llevaría un tiempo indefinido. Con lo cual, decidimos contratar a unos profesionales de la limpieza y confiamos para ello en la empresa Servinet del Vallès SL, de la que habíamos oído alabar la profesionalidad. Y debo reconocer que fue un acierto. Nos la dejaron limpísima y casi nueva. De hecho, después de haber aportado unas reformas al edificio para transformarlo en hotel de lujo, hemos decidido contratarlos de manera continua. Ellos serán en efecto los encargados de la limpieza y del mantenimiento del edificio. Y sí, al igual que los grandes actores, se les debería igualmente oscarizar…