Formación como masajista

Convertirse en masajista profesional es una excelente opción para trabajar en la actualidad, ya que se trata de una profesión con mucha demanda. Las situaciones de estrés, las malas posturas, las sobrecargas musculares, por razones estéticas u otros motivos, hacen que cada vez sean más solicitados los servicios de un masajista.

Aunque existe bastante confusión al respecto, hay que dejar claro que no existe una carrera académica reglada que convierta a sus alumnos en profesionales del masaje. La profesión de masajista profesional se encuentra totalmente regulada, pero los estudios al respecto no. La cuestión, entonces, es conocer lo que hace un masajista profesional para que no entre en conflicto con lo que hacen otros profesionales para los que sí existe titulación oficial, como sucede con los fisioterapeutas.

Esto no quiere decir que las diferentes capacitaciones para convertirse en masajista profesional no sirvan. Tan solo se trata de tener claras cuáles son las competencias reales de esta profesión y evitar que se produzca intrusismo profesional, ya que eso sí puede derivar en posibles sanciones.

El masajista es un profesional muy popular y conocido en nuestra sociedad, indispensable para mantener el bienestar psicofísico de las personas. Ayuda a que estas se sientan mejor y a relajar sus músculos mediante el arte del masaje, un trabajo que se lleva a cabo en un estrecho contacto con las personas, requiere esfuerzo físico y puede ser sumamente satisfactorio.

Vamos a aprovechar este artículo para proporcionar información sobre los estudios y requisitos que hacen que una persona se convierta en masajista profesional, las principales funciones y habilidades que requieren estos profesionales y algunos aspectos de interés relacionados. Tanto si quieres convertirte en profesional del masaje como si solo sientes curiosidad por saber cómo se forman, sigue leyendo.

Adquirir los conocimientos necesarios

Antes de buscar la formación adecuada para convertirse en masajista, hay que saber a qué te quieres dedicar, ya que el sector ofrece muchas opciones, como nos explican en Masajes Belisa, donde el placer es desconectar con sus masajes eróticos y tántricos. Para ejercer esta profesión sin que se produzcan problemas de intrusismo, se habla de la industria del bienestar, diferenciándose del sector de la sanidad, donde se encuentra la fisioterapia.

Para obtener los fundamentos de la manipulación, tanto a nivel técnico como teórico, es fundamental realizar unos estudios que garanticen una formación de calidad y proporcionen los certificados válidos para poder ejercer la profesión. En nuestro país se trata de una profesión que no está reconocida en el ámbito de la salud, por lo que se aconseja que los masajistas cuenten con formación como fisioterapeutas, en estética o cursos profesionales con los que se adquieran los conocimientos necesarios sobre anatomía y fisiología para practicar la profesión.

Los diferentes perfiles profesionales que podemos encontrar son los fisioterapeutas, las esteticistas o los masajistas. Los fisioterapeutas son los profesionales que cuentan con la titulación correspondiente al grado de Fisioterapia y trabajan para conseguir la rehabilitación motriz y postural del paciente mediante el masaje, entre otras técnicas. Las escuelas que se dedican al masaje estético emiten diplomas de cualificación de esteticista que permiten trabajar con técnicas manuales y máquinas destinadas al tratamiento estético. Los cursos de masaje reconocidos son de corta duración y concentran de manera óptima la formación para que los masajistas aprendan los fundamentos de este oficio y puedan trabajar realizando masajes de alivio, curativos no terapéuticos o estéticos.

Un masajista profesional tiene que ser capaz de reconocer los desequilibrios energéticos y estéticos, identificando las técnicas de masaje que pueden ser más adecuadas para recuperar el bienestar físico y mental cuando se pasa por un estado de contracción muscular y de fatiga. Son muchas las personas que confían en estos profesionales para los momentos de relajación y bienestar, mejorando el tono de los músculos, los tejidos y la piel.

El aprendizaje de las técnicas de masaje más comunes puede ser la intención de los que quieren trabajar en esta profesión, pero para llegar a ser un masajista profesional, tras recibir la formación básica, hay que seguir con una formación más articulada y completa.

Si se tiene en cuenta que el mundo del masaje es de lo más competitivo, la formación vertical tiene que continuar hacia niveles de especialización en las diferentes áreas del masaje mediante cursos para masajes descontracturantes, masajes ayurvédicos, masajes shiatsu, masajes deportivos, reflexología, de bienestar, etc.

Especialización y funciones del masajista

Como decimos, en la actualidad existen numerosas técnicas para conseguir el bienestar de los pacientes mediante el masaje, por lo que se pueden clasificar en diferentes tipos, como vamos a ver a continuación.

El masaje terapéutico, con funciones relajantes, descontracturantes, circulatorias y antiinflamatorias, reduce el estrés y regula la actividad hormonal, manteniendo a raya hormonas como el cortisol que perjudican al sistema inmune.

Los masajes deportivos son adecuados para los deportistas que quieren mantener sano su cuerpo y acelerar el proceso de recuperación tras la realización del ejercicio o quieren trabajar los músculos o los tendones. Se puede recibir antes de una competición, como preparación, durante los descansos o después, para aliviar la fatiga. Este tipo de masaje se puede realizar junto a los estiramientos, aliviando las consecuencias de la producción de ácido láctico, aliviando los calambres y la tensión muscular, además de resolver problemas de fibrosis muscular.

Dentro del masaje estético, se encuentra el objetivo de eliminar las imperfecciones cutáneas y subcutáneas y retrasar el envejecimiento de la piel. Este tipo de masaje tiene un efecto directo sobre el estado de la piel y se combina con productos de belleza.

Los masajes relajantes son un tipo especial de masajes cuya finalidad es restablecer el bienestar psicofísico. Alivia la tensión, el estrés y el cansancio y es muy recomendable para las personas que llevan una vida muy activa y estresante. A menudo, llegar al final del día con sensación de cansancio y falta de energía puede hacer que un masaje sea indispensable para relajar el cuerpo.

La reflexología es un tipo de masaje que se realiza en la planta de los pies y consiste en la presión de ciertos puntos con la finalidad de aliviar determinadas dolencias o enfermedades localizadas en otras partes del cuerpo.

La línea que separa los diferentes tipos de masaje suele ser difusa, por lo que es responsabilidad directa de cada profesional seguir la formación en este ámbito. Formación que cada vez es más completa y transversal y permite que se trabaje con total seguridad en función de las diferentes necesidades de cada cliente.

Con independencia del tipo de masaje que realice el profesional, su función principal es restablecer el bienestar físico y mental de su paciente. Otras de sus funciones son:

  • Identificar las necesidades de los pacientes/clientes.
  • Evaluar el estado psicofísico.
  • Explicar los objetivos y métodos del tratamiento.
  • Preparar un programa de tratamiento personalizado.
  • Realizar intervenciones de manipulación.
  • Comprobar el efecto del tratamiento.
  • Entrenar al paciente/cliente en comportamientos y estilos de vida que puedan ayudar a alcanzar el estado de bienestar.
  • Realizar el masaje.
  • Aplicar presión con manos, codos y rodillas sobre el cuerpo del paciente/cliente.

Sobre las habilidades que tiene que tener un masajista, es algo que, a nivel personal, se tiene que plantear y preguntarse si tiene el carisma y talento necesarios para convertirse en profesional de este sector. Tienen que ser capaces de infundir energía positiva, promover un estilo de vida saludable y aliviar el estrés y la fatiga de las personas. Otras de las habilidades y competencias necesarias para ser un buen masajista son:

  • Disponer de conocimientos de los servicios personales.
  • Tener conocimientos básicos de biología humana.
  • Adquirir conocimientos básicos de psicología.
  • Contar con una excelente capacidad de expresión oral.
  • Tener capacidad de escucha y aprender de forma activa.
  • Tener capacidad para gestionar el tiempo propio y ajeno.
  • Disponer de orientación al servicio.
  • Ser adaptable.
  • Ser comprensivo con los demás.
  • Tener buena destreza en manos y dedos.
  • Tener buena fuerza en el brazo.
  • Contar con una buena atención selectiva a largo plazo.

Todas estas habilidades culminan en un buen masajista. Su carrera depende en gran medida de la cualificación y el nivel de especialización que posea. Dentro del ámbito de la salud, los masajistas deportivos trabajan con los preparadores deportivos en la prevención de las lesiones, la mejora del rendimiento y la promoción de la recuperación física tras la competición. En el sector del bienestar y la belleza, los masajistas pueden trabajar en centros de estética o belleza como empleados o colaboradores, en centros de masajes, spas, salones de belleza o instalaciones turísticas dedicadas al bienestar.

Una vez que se completa la formación, se puede pensar en trabajar en cualquiera de los ámbitos citados o montar un negocio propio, trabajando como masajista autónomo.

En definitiva, lo que podemos decir es que cada vez existe mayor demanda de masajistas cualificados, tanto para aliviar las tensiones, el estrés, las dolencias o las molestias, como para mimarse, cuidarse y mejorar el bienestar general. Se trata sin lugar a dudas de una profesión que, con dedicación y pasión, produce enormes satisfacciones tanto al masajista como al paciente.

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