El otro día estaba viendo una peli de Jackie Chan (bueno, reconozco que las veo a menudo, esa mezcla de acción, artes marciales y comedia me encantan), y vi una escena que me llamó muchísimo la atención. Sé que me suelo fijar en cosas en las que nadie se fija, pero es que soy una cotilla empedernida y me encanta saber cómo funcionan las cosas. ¿Sabes ese programa que hay, que no recuerdo cómo se llama, que se dedica a explicar cómo se fabrican las cosas cotidianas (tornillos, mesas, electrodomésticos…)? Esos programas que casi nadie ve, pero que yo me los como con palomitas porque me encantan.
Pues viendo la peli salió una sala de control donde un hombre estaba monitorizando todo un hospital a tiempo real para buscar a un enemigo. Pero yo me fijé en otra cosa: al mismo tiempo, era capaz de transmitir información en vivo de los pacientes, de las operaciones, de los médicos, de las salas de farmacia… ¡de todo! Y me pregunté: ¿Cuántas cámaras e instalaciones son necesarias para crear una sala de control tan gigantesca y que, a la vez, todo funcione milimétricamente a la perfección?
Total, que primero terminé de ver la peli, por supuesto, pero esa idea se quedó rondando en mi cabeza con insistencia, y no se calmó hasta que, cuando terminé de verla, me senté al ordenador para investigar y darle respuesta a todo lo que tenía en la mente.
Y ahora, si tienes curiosidad, también te las explico a ti:
¿Qué es una sala de control y cuántas conexiones tiene?
Bueno, una sala de control es, literalmente, el cerebro que hay en un lugar, el que lo controla, ve y monitoriza todo a tiempo real. A ese sistema no se le escapa nada de nada, y desde ahí se puede controlar todo lo que hay en un sitio: cámaras, sensores, alarmas, datos…
Bueno, piensa también algo, y es que no solo se usan para ver, también ayudan a tomar decisiones en tiempo real. Imagínate un colegio con un sistema de este tipo y que, de repente, en la sala de ciencias un experimento sale mal y empieza a arder. Si no tienes sala de control, hasta que no salten las alarmas de incendios no te vas a enterar… pero si lo tienes, el vigilante que esté al otro lado lo va a ver y va a dar la alarma casi de inmediato, salvando muchos más bienes materiales y vidas que si no hubiese todo este sistema.
Las salas de control son una pasada: hay un montón de monitores, hay un montón de mobiliario preparado para que la persona esté cómoda y pueda controlarlo todo, un montón de cables… Y todo ello operando y trabajando casi a la vez sin que tú tengas que hacer nada, solo centrarte a mirar, a controlar y a tomar decisiones cuando sean necesarias.
Las conexiones son impresionantes: una sala pequeña, de esas que se usan para cosas pequeñas, puede tener de por sí cientos de conexiones. Pero imagínate una sala de control enorme, un lugar donde se necesita sí o sí tenerlo todo controlado y que no se nos escape nada, como una comisaría de la policía nacional, una base de un ejército, un hospital… Esos lugares tienen miles, decenas de miles de conexiones para que todo quede controlado. Piensa que cada cámara, cada sensor, es una conexión, así que pueden haber perfectamente cientos y miles de cámaras y sensores. Eso sí, en este caso ya no habría solo UNA persona controlando todo el sistema, aquí harían falta ya unas cuantas, porque con una sí que se pueden pasar cosas inadvertidas.
Consejos para proteger las salas de control
Ya has visto lo importantes que son y, como tal, estos grandes cerebros de las industrias tienen que estar protegidas. Pero ¿cómo se protege a quien protege? ¿Cómo se protege al cerebro que lo observa y documenta todo para que nada pueda usarlo en su beneficio?
-Lo primero que hacen es controlar los accesos a las salas con tarjetas especiales o con códigos numéricos. Ten en cuenta que una sala de control maneja un montón de datos y de información a tiempo real, así que es mega importante saber quién entra y quién no entra, y no permitir el acceso a ciertas personas de bajo rango o que no tienen nada que ver con la sala de control.
-Imagínate que alguien consigue burlar los códigos de entrada. Pues entonces lo suyo es que haya alarmas instaladas en la sala de control que salten cuando alguien entre sin permiso. De esa forma, aunque consiga burlar los controles de acceso, se alertará de inmediato de que ha entrado alguien indeseado que puede dañar los equipos o a la empresa.
-Por supuesto, control humano de seguridad, por si fallan estos dos. Supongo que hay un apagón tan grande que se funden los circuitos y ni siquiera con el sistema de apoyo nos sirve. A un humano, a un vigilante de seguridad, no se le van a fundir los cables, así que es un buen apoyo por si todo lo tecnológico falla.
–Tener un mantenimiento o expertos en el tema que estén controlando todos los sistemas de la sala de control. Esto mismo me lo dijeron los expertos de Sig, empresa que analiza tu problema y te ofrece soluciones personalizadas para las salas de control, así que saben muy bien de lo que hablan. Ellos nos comentan que los errores técnicos suelen suceder, pero que menguan hasta ser casi inexistentes si mantienes asesorías o si le dejas el control operativo a una persona que sabe mucho más del tema que tú mismo.
-Una cosa que ocurre cuando hay muchos sistemas automatizados es que se puede sobrecalentar el sistema, así que te aconsejo tener sistemas contra incendios automáticos por si, en caso de que hubiese una subida de tensión que friese los controladores y prendiese fuego a todo lo que tienes, se activase en el acto y empezase a lanzar agua para apagarlo lo antes posible. Incluso te recomiendo que los conectes a los servicios de emergencia, porque así ellos saben que ha saltado una alarma de incendio y pueden enviar a quien necesites en cuestión ya no de veinte o treinta minutos, sino en cinco minutos.
-Es súper importante que tengas guardadas copias de seguridad de todos los datos que registran diariamente tus sistemas de control, porque puede entrar un hacker y tratar de borrártelo todo, o pueden freírse y puedes perderlo todo de un momento a otro. Si necesitas esos datos para estadísticas, estrategias de seguridad, o simplemente comprobar quién ha entrado en cierta sala a cierta hora, tener esos datos guardados en la nube te ayudará a que, si hay una pérdida en el sistema, nada se haya perdido de verdad. Por eso, hay programas que van guardándolo todo automáticamente en la nube para que tú no tienes que preocuparte por nada. Hazlo, te salvará la vida en más de una ocasión.
-Evidentemente, una cosa lleva a la otra: si sabes que pueden haber hackers que te intenten entrar en el sistema para borrártelo todo, no me seas de tu pueblo e instala sistemas de protección contra virus e invasores que te protejan todo el sistema. Estas cosas nunca están de más, aunque pienses que nunca te va a pasar a ti. Te aseguro que les pasa a todos, incluso a las pequeñas empresas que nadie conoce.
¿Qué pasa cuando una sala de control cae de repente?
No estoy hablando de que se apague una de las decenas de pantallas que hay, estoy hablando de que se colapse todo el sistema y que todo se quede en negro de repente. Literalmente, de lo que pasa cuando hay un apagón de luz en España y alrededores, como lo hubo hace unos meses. De lo que sucede cuando todo deja de funcionar y tú, que dependes de tenerlo todo controlado, de repente no puedes controlar nada.
Si hablamos en sectores como los hospitales, imagínate: ya no controlas quién entra y quién sale en cada sala (y eso es peligroso), ya no controlas las salas de operaciones, las salas de la UCI,… ya no controlas básicamente nada. Esto afecta no solo a lo que ves, sino a la seguridad, a las comunicaciones… a todo, estás completamente expuesto.
También podemos hablar de instituciones como el tráfico, que tienen instaladas decenas y miles de cámaras en UNA sola ciudad para controlarlo todo: accidentes, velocidades… ¿Qué pasa cuando este tipo de controladores se caen? Que no se puede controlar nada, y entonces las personas estamos en peligro. Por eso también es muy importante para ellos que no se caiga el sistema, y que todo funcione con normalidad.
Y no hablemos de sectores militares, que guardan arsenales de armamento, que tienen planes estratégicos secretos, lugares de entrenamientos, a soldados… Para ellos mantener el control es imperativo, así que es necesario que siempre esté todo en funcionamiento y que nada se salga de contexto. Además, que ellos se retrasen en sus operaciones o que reciban datos que no son exactos es peligroso, porque funcionan “a ciegas”.
¿Cómo se soluciona esto?
Con sistemas de respaldo, que es un plan B que entra en acción cuando falla el sistema principal. Es una parte del propio sistema que está siempre listo, y muchas veces incluso funcionando en paralelo, para que si ocurre cualquier problema, todo siga sin detenerse. Es decir, se activa cuando el principal se detiene, así que nunca se detiene del todo en realidad. De esta forma, todo sigue en marcha constantemente.
Cuando esto detecta un fallo, como una caída, un error o una pérdida de conexión, cambia automáticamente al sistema de respaldo. Esto se consigue con sistemas duplicados, servidores que tienen la misma información en tiempo real o incluso estructuras completas preparadas para sustituir a la principal. El cambio es inmediato, y eso es lo que permite que todo siga funcionando aunque algo falle por dentro.
Los hospitales, el tráfico o la seguridad no se pueden permitir que todo deje de funcionar de repente, porque las consecuencias serían muy graves. Gracias a estos sistemas, aunque haya fallos técnicos, cortes de luz o problemas, todo sigue operativo. ¿No es genial?
¿Por qué nadie piensa en todo lo que hay detrás de lo que usamos cada día?
¿Te has dado cuenta de TODO lo que hay detrás de una sala de control? ¿A que nunca te habías parado a pensar en que todo esto requería de tanto control y esfuerzo? Y si te lo habías planteado, ¿habías resuelto todas tus dudas, o solo las habías dejado en el aire, como hace el 80% de las personas que tienen preguntas pero que nunca se informan para responderlas.
Esto es algo que hace el ser humano que no comprendo. La vida es maravillosa y tiene muchas cosas nuevas de las que poder aprender día a día. Basta con mirar a tu alrededor para comprender que todo lo que usas, todo lo que te rodea y todo lo que se fabrica tiene un proceso de investigación enorme. Que no solo es montarlo y ya está. Detrás de cada aparato, herramienta o sistema hay cientos de personas que se han puesto a hacerse cientos de preguntas para protegerlo y hacer que funcione bien, y han tenido sí o sí que darle respuestas para que no se quede en el aire y crear algo 100% operativo.
Piensa por ejemplo en el libro que más te guste. Harry Potter, por ejemplo. Tú solo ves un libro físico con muchas páginas y miles de letras y palabras. ¿Sabes qué veo yo? Un proceso enorme que nadie comprende: la autora, que ha tenido que hacerse mil preguntas para elaborar una trama impresionante y no dejar trozos sueltos; el servicio editorial, que ha tenido que corregirlo, editarlo, maquetarlo, imprimirlo…; los de marketing, que han tenido que darle publicidad para que todos lo conozcan; incluso los de la televisión, que han tenido que estudiar todo el mercado para averiguar qué libro es el mejor para pasarlo a la televisión y ganar dinero con él.
Te invito a que, cada vez que veas algo que te llame la atención, investigues y no te quedes con la duda. No porque vayas a comprarlo o porque tengas una necesidad imperiosa de saber las cosas, sino para no quedarte con la duda y comprobar todo el trabajo que hay detrás de cada cosa que usas día a día.
A mí me da la vida.


