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Coworking, la opción de trabajo más flexible.

La ubicación es un aspecto importante para el éxito de un proyecto o de una empresa. Como lo es crear un ambiente productivo de trabajo. Los coworking dan solución a las dos cuestiones. En la época del emprendimiento digital y del teletrabajo, los coworking se han convertido en una seria alternativa a las tradicionales oficinas.

No es nuevo que haya profesionales que trabajen desde su casa. Algunos de ellos habilitan una consulta o un despacho en dependencias de su propio domicilio. Ha sido una opción habitual entre psicólogos, médicos o abogados.

Para celebrar reuniones de trabajo o atender a determinados clientes se crearon los centros de negocio, los cuales también prestaban servicios administrativos a sus asociados, como la recepción de visitas, llamadas, correspondencia.

Los coworking son una evolución de este concepto, si bien surgen en la era tecnológica. Son profesionales de distintas empresas y disciplinas que comparten un mismo espacio de trabajo. Esto les lleva a entablar relaciones sinérgicas en las que unos colaboraban con otros. En un coworking pueden coincidir desde un periodista freelance hasta un diseñador informático. Son profesionales que para trabajar lo único que necesitan es una conexión a internet.

La irrupción del teletrabajo, durante la pandemia del COVID-19, ha pegado un espaldarazo a estos centros de trabajo. Si bien, el trabajo desde casa no ha tenido la repercusión que se esperaba, muchas empresas optan por un sistema mixto. Un par de días a la semana los trabajadores acuden a las oficinas de la empresa, y el resto de los días trabajan en su casa. Muchos de estos trabajadores han encontrado en los coworking un ambiente más favorable para el trabajo que el que encuentran en su domicilio.

El otro aspecto importante cuando se emprende un proyecto profesional es la ubicación. O al menos las instalaciones desde las que se recibe a los clientes. Así nos lo cuenta Irene, quien puso en marcha una start-up en Barcelona. Para tener un centro de operaciones desde el que presentar sus trabajos y conseguir contratos, se puso en contacto con Mitre, 125 Workspace, un coworking ubicado cerca de la Avenida Diagonal. Ligar esa ubicación a su proyecto fue un valor añadido para su empresa. No es lo mismo atender a los posibles clientes desde un edificio perfectamente equipado, ubicado en plena área empresarial de Barcelona, que hacerlo desde una habitación de casa por videoconferencia.

Una necesidad.

Dice un artículo publicado en el blog del Banco de Santander que los coworking nacen para dar respuesta a una necesidad. La implantación de internet en el mundo del trabajo y el desarrollo de la tecnología permite que las actividades profesionales se puedan realizar de forma descentralizada. Esto ha propiciado la aparición de un gran número de profesionales que prestan sus servicios a empresas y particulares en remoto. Por otro lado, también permite a las empresas abaratar costes. Si el trabajador lleva su herramienta consigo, en este caso el ordenador, puede trabajar donde quiera. Lo que sí necesita es mantener el contacto con la empresa, para entregar las tareas y recibir las instrucciones. Para eso no es imprescindible que esté concentrado en una oficina.

El mundo del trabajo se ha vuelto cambiante, flexible y digital. Pero claro, requiere de instalaciones desde las que realizar la actividad. Ese lugar físico lo proporcionan los coworking, los cuales presentan tres características atractivas para los usuarios:

  1. Los coworking presentan amplios espacios de apertura ininterrumpidos, a las que los usuarios pueden acudir cuando quieran. No tienes una hora de entrada, ni de salida. Puedes quedarte a comer en la zona de restauración para aprovechar el tiempo. Disponen de instalaciones como salas de reunión o pequeños despachos al alcance de los profesionales.
  2. Economía. Solo pagas por los servicios que utilices y, desde luego, siempre sale más económico que alquilar una oficina.
  3. En los coworking se han alumbrado muchos proyectos colectivos. La colaboración entre profesionales forma parte de su ADN desde su nacimiento. Si tienes una consultoría, de cualquier tipo, y necesitas un diseñador informático que te cree una web operativa desde la que dar servicio a tus clientes a distancia, nada mejor que apoyarte en el profesional que trabaja en la mesa de al lado. Por otro lado, si eres un programador informático que ha creado una aplicación, por qué no apoyarte en el gestor de marketing que trabaja en tu coworkig para que lance las campañas con las que comercializar tu producto.

Sin embargo, no todo en los coworking es positivo. Al compartir tu espacio de trabajo con otros profesionales, pierdes privacidad. Lo que estás haciendo, aunque no lo quieras, está a la vista de los demás. Deberás por tanto, operar con discreción, al atender determinadas llamadas telefónicas o al conectar por videoconferencia con tus clientes y proveedores.

Los coworking son espacios abiertos. Con gente entrando y saliendo durante buena parte del tiempo, o moviéndose por las instalaciones de aquí para allá. Esto puede suponer una distracción que evita que el trabajador se pueda concentrar en su trabajo.

De todos modos, a mi juicio, los coworking presentan más ventajas que inconvenientes.

Los usuarios del coworking.

Los coworking surgen como una respuesta a la rigidez de las oficinas tradicionales. Sin entrar a valorar el precio de alquiler de una oficina, que en el centro de algunas ciudades es bastante alto, antes de ocuparla debes pagar tres mensualidades de entrada. El mes de fianza, la comisión de la inmobiliaria y el mes entrante por adelantado. La oficina es un gasto fijo que deberás abonarlo con independencia de cómo te vaya el negocio, obligado por la duración del contrato.

Los coworking cambian las condiciones. De entrada no tienes que pagar ninguna fianza. Tampoco tienes ningún compromiso de permanencia. Solo pagas por un espacio de trabajo más las instalaciones y servicios adicionales que solicites esporádicamente.

Es un planteamiento más adecuado al funcionamiento de determinados profesionales y emprendedores actuales. Un artículo publicado en el periódico Diario Abierto presenta los perfiles profesionales más habituales en los coworking. Son estos:

  • Autónomos y freelance. Este es el grupo más numeroso de profesionales que utilizan este tipo de instalaciones. Se trata de profesionales que están acostumbrados a trabajar solos y a prestar sus servicios por cuenta propia. Trabajar en un coworking les permite entrar en contacto directo con el mercado laboral y entablar relaciones. No olvidemos que un coworking es un vivero de iniciativas y, en ellos, además de trabajar, puedes establecer relaciones con otros profesionales, poner en marcha nuevos proyectos y conseguir encargos. Este tipo de centros de trabajo les ofrece unas instalaciones a su disposición que no podrían tener si trabajaran exclusivamente desde su casa, como las salas de reunión.
  • Promotores de start-ups. Las Start-ups son semillas empresariales en proceso embrionario que necesitan de un lugar físico de trabajo o de reunión para ponerlas en marcha. Estas empresas, al cabo de tres años, si prosperan, serán absorbidas por una empresa mayor o se convertirán en una empresa estable. Uno de los hándicaps a los que se enfrentan estos proyectos es la reducción de costes, para hacerlas viables, y la flexibilidad. Dos requisitos que se los proporcionan los coworking.
  • Socios de star-ups. Los socios no son los emprendedores que ponen en marcha el proyecto. Pueden ser socios capitalistas que invierten capital o colaboradores que prestan algún tipo de servicio. De todos modos, es necesario disponer de espacios de reunión donde los promotores se pongan en contacto con socios y colaboradores para informarles sobre la marcha del proyecto.
  • Miembros de departamento de innovación de grandes empresas. Se trata de equipos de trabajo que funcionan con una dinámica diferente a los otros departamentos de la empresa. Por lo general se encargan de investigar y diseñar determinados proyectos. Una parte de las tareas suelen estar descentralizadas. No trabajan de 9 a 5 como cualquier oficinista, sino que vinculan su trabajo a la consecución de unos objetivos en un palazo determinado. Los coworking les ofrecen la flexibilidad que no tienen en las instalaciones normales de la empresa.
  • Gestores de PYMES. Son profesionales que prestan un servicio que han externalizado las pequeñas y medianas empresas. Puede ser desde una asesoría contable hasta un profesional que gestione el marketing o la presencia por internet. Estos profesionales suelen trabajar con varias empresas al mismo tiempo. Los coworking, aparte de ofrecerles un espacio en el que trabajar, les cede las instalaciones necesarias para atender a sus clientes o salas en las que impartir cursillos y charlas.
  • Trabajadores en remoto. Aunque el teletrabajo no ha tenido la repercusión que se preveía, es un fenómeno que existe. Algunos trabajadores sometidos a este sistema de funcionamiento, prefieren trabajar desde un coworking que hacerlo desde su casa. Les permite objetivizar las horas de trabajo. Desplazarte hasta el coworking es como ir a la oficina. Estás allí 8 horas por la mañana. No es como estar en casa, donde la actividad laboral y las tareas domésticas corren peligro de entremezclarse.

En una sociedad tan cambiante como en la que vivimos, los coworking aportan la flexibilidad necesaria para que se desarrollen determinados tipos de trabajo.

 

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